S03-06

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El uso de la falacia del falso dilema

Relación con el tema de la mesa:

En la época de las redes sociales lidiamos con una compleja cultura comunicativa que ofrece una multiplicidad de mensajes cuya fiabilidad no resulta clara. Este fenómeno ha sido definido como “posverdad”, en alusión a la problematicidad sin precedentes que adquiere la noción de “verdad”. La teoría de la argumentación, con una milenaria tradición que se remonta a la antigua Grecia, podría ofrecernos recursos para identificar mentiras y manipulaciones. Este trabajo trae una vetusta falacia, la del falso dilema, de uso muy habitual en el discurso político y en la comunicación cotidiana. El uso del argumento del dilema resulta extraordinariamente persuasivo, de modo que resulta de gran utilidad saber identificar sus límites y sus efectos, pues el conocimiento es el mejor camino para evitar la manipulación.

Introducción:

Una práctica habitual en el debate público es la construcción de un dilema falso que obliga al auditorio a escoger entre dos alternativas, ocultando la existencia de más alternativas e imposibilitando el rechazo las dos alternativas ofrecidas. La utilización de la falsa disyunción se remonta al diálogo platónico y a la retórica aristotélica. En este artículo vamos a analizar distintos usos falaces del dilema e indagaremos acerca del poder psicológico de este argumento.

Método:

Aplicamos conocimientos de teoría de la argumentación sobre fenómenos discursivos.

Discusión:

La disyunción exclusiva es el tipo de disyunción más productiva para el juego argumentativo. Se presentan dos alternativas de un modo tal que solo una puede ser verdadera. Amelia Valcárcel pone un ejemplo:

“-¿Cómo quieres las patatas: fritas o cocidas?

-No quiero comer patatas.

-Mi pregunta no es si quieres patatas, es si las quieres fritas o cocidas.”

La conversación del ejemplo nos parecerá una trampa y podríamos pensar que utilizar una disyunción exclusiva siempre es una falacia. Sin embargo, esta disyunción es consustancial al surgimiento de la retórica y es crucial para el método de la reducción al absurdo, que constituye uno de los pilares de la retórica socrática. Esta disyunción también es central en la lógica aristotélica y es la piedra angular del principio del tercero excluido. El uso de una disyunción exclusiva puede ser perfectamente válido. Por ejemplo: “¿el gato está vivo o está muerto?”

Sin embargo el uso más frecuente de este argumento se desliza sutilmente hacia la falacia,

“-¿Eres estúpida o inteligente?

-Inteligente.

-¿Las personas inteligentes obtienen buenos resultados en matemáticas?,  ¿sí o no?

-Sí.

-¿Sabes resolver este problema?

-No.

-Entonces no eres inteligente, sino estúpida.”

Si este diálogo resulta tramposo, más tramposo aún nos resultaría escuchar a un líder mundial decir: “si no hacéis la guerra junto a mi, estáis contra mi; si no sois mis amigos, sois mis enemigos”.

Resultados

Podríamos defender que, desde el punto de vista lógico, el argumento pierde validez cuando existen posibles alternativas no mencionadas. Pero desde el punto de vista retórico el falso dilema es una falacia solo cuando se lleva a cabo una simplificación deliberada; es decir cuando la persona que propone las alternativas es perfectamente consciente de que serían posibles otras opciones y las oculta.

La falacia suele denominarse “del tercero excluido” porque quien la comete ignora que puede haber una tercera opción junto a las dos propuestas. Podría llamarse también falacia “del callejón sin salida”, porque cuando el argumento se usa de modo falaz, la persona que tiene que elegir puede sentirse atrapada.

Esta falacia tiene un efecto poderoso, que en psicología se denomina “doble vínculo”. La persona espectadora se siente forzada a elegir entre dos opciones malas. Esto genera confusión, pues podemos sentir que estamos atrapados en el interior de una contradicción irresoluble, sin ser capaces de explicarnos lo que ocurre.

Keywords:

Falacia, falso dilema, tercero excluido, debate, doble vínculo, posverdad

Firmantes

Nombre Adscripcion Procedencia
Tasia Aránguez Sánchez Universidad de Granada España

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